Typee
Typee La huida
Ya habían pasado casi tres semanas desde que se produjo la segunda visita de Mamu y más de cuatro meses de mi entrada al valle, cuando un mediodía, reinando el más profundo silencio, Mau-Mau, el jefe tuerto, apareció de pronto en la puerta e inclinándose hacia mí que estaba acostado directamente frente a él, me dijo en voz baja:
—Toby perni ena. (Llegó Toby.)
¡Dios mío! ¡Qué tumulto de emociones me sobrevinieron ante la sorprendente noticia! Insensible al dolor que antes me había distraído, me puse en pie y llamé ansiosamente a Kori-Kori que reposaba a mi lado. Los sorprendidos isleños saltaron de sus lechos; se les comunicó la noticia; y a continuación inicié la marcha hacia el Tai sobre la espalda de Kori-Kori rodeado por los excitados salvajes.
