Typee
Typee Acompañado por unos cincuenta nativos, continué rápidamente el viaje; cambiando a ratos de una espalda a la otra, y alentando a mi portador a apurarse con francas súplicas. Con la premura, no dudé ni un momento de la veracidad de la información. VivÃa sólo con la idea dominante de que tenÃa ante mà la posibilidad de liberarme, si podÃa vencer la celosa oposición de los salvajes.
Mi prohibición de acercarme al mar durante mi estancia en el valle asociaron en mà la idea de escaparme. Toby también, si realmente me habÃa abandonado voluntariamente, tenÃa que haber partido por mar; y ahora que me acercaba a él, me surgÃan esperanzas que nunca habÃa sentido. Resultaba evidente que un bote habÃa entrado en la bahÃa y no vi motivos para dudar que mi compañero viniera en él. Por lo tanto, cada vez que se elevaba el terreno miraba ansioso alrededor, esperando encontrarlo.
En medio de la muchedumbre excitada, que por sus violentas gesticulaciones y salvajes gritos parecÃan estar influidos por un entusiasmo tan fuerte como el mÃo, me transportaron en rápido trote, con frecuencia bajando la cabeza para evitarlas ramas que cruzaban sobre el camino sin dejar de implorar a los que me portaban que aceleraran más el paso.