Typee
Typee El otro fenómeno del que Jímmy nos contó fue el hijo menor de un jefe, quien, aunque sólo de diez años recién cumplidos, había sido hecho sacerdote debido a que sus supersticiosos compatriotas lo consideraron especialmente apropiado para practicar el sacerdocio por el hecho de que en su cabeza tenía una cresta parecida a la de un gallo. Pero esto no era todo; pues aún más maravilloso de relatar era que el muchacho, además de su extraña cresta, estaba dotado de voz de gallo y con frecuencia hacía uso de esta peculiaridad.
Pero regresemos a Toby. Cuando vio al viejo bucanero en la playa, corrió hacia él; los nativos lo siguieron y formaron un círculo en torno a ellos.
Después de darle la bienvenida a la costa, Jímmy le contó cómo se había enterado de nuestra huida del barco y que estábamos en territorio taípí. De hecho Mowanna lo había instado a ir a ese valle y después de visitar a sus amigos allí, traernos de regreso, pues Su Alteza estaba muy ansioso de compartir con él la recompensa que habían ofrecido por nuestra captura. El, sin embargo, le aseguró a Toby que había rechazado la oferta indignado.