Typee
Typee Todo esto asombró bastante a mi compañero, pues ninguno de nosotros tenÃamos la menor idea de que hombre blanco alguno hubiera visitado jamás socialmente a los taipis. Pero Jimmy le dijo que asà era, aunque casi nunca entraba a la bahÃa y escasamente se apartaba de la orilla. Uno de los sacerdotes del valle, de una forma u otra relacionado con una vieja divinidad tatuada de Nukujiva, era amigo suyo y por eso él era "tabú".
Además dijo que a veces lo contrataban para ir a la bahÃa a adquirir frutas destinadas a los barcos anclados en Nukujiva. De hecho, esta era su obligación actual, según dijo, pues acababa de atravesar la montaña proveniente de Japar. Hacia el mediodÃa siguiente la fruta serÃa apilada en montones en la playa, listas para que los botes que pensaba traer la recogieran.
Jimmy ahora preguntó a Toby si querÃa abandonar la isla; si asà era, habÃa un barco reclutando hombres en la otra bahÃa y le gustarÃa llevarlo con él y verlo abordar el barco ese mismo dÃa.
—No. No puedo abandonar la isla sin mi compañero —dijo Toby—. Lo dejé en el valle porque no le permitieron venir. Vamos a buscarlo ahora.
—¿Pero cómo va él a cruzar la montaña con nosotros —preguntó Jimmy— aun cuando lo traigamos hasta la playa? Mejor, déjalo que se quede hasta mañana y yo lo llevaré a Nukujiva en uno de los botes.