Typee
Typee —Pues verá, capitán Vangs —ripostó valientemente Jack—, soy tan buen timonel como el que más, pero ya ninguno de nosotros puede hacer maniobrar a esta "anciana". No podemos mantenerla bajo control, señor; nunca la he vigilado tanto, sin embargo, no responde a timón; luego, cuando la hago girar suavemente y trato de obligarla a trabajar, lo toma a mal y vuelve a salirse de rumbo; y todo porque sabe que hay tierra a babor, señor, y no quiere virar a estribor.
¿SÃ? ¿Y por qué querrÃa, Jack? ¿No crecieron en tierra cada uno de sus resistentes maderos, y no siente ella tanto como nosotros?
¡Pobre barco! Su propia apariencia refleja sus deseos; ¡en qué deplorables condiciones se encuentra! La pintura de sus costados, calcinada por el sol abrasador, está ampollada y quebrada. Vean las algas que arrastra y cuán desagradables son esos horribles crustáceos que ha agrupado en su popa; y cada vez que alza su proa, muestra sus chapas de cobre desgarradas o colgando en tiras cercenadas.
¡Pobre barco! repito; durante seis meses ha navegado y cabeceado sin descansar un instante. Pero ¡calor! señora mÃa, espero veros pronto a un minuto de alegre tierra, fondeada cómodamente en una verde caleta, protegida de los fuertes vientos.
—¡Viva, muchachos! Ya está resuelto: la semana entrante nos dirigimos a las Marquesas...