Typee
Typee Empecé a pensar que estábamos bien atrapados y casi me convencí de que sin un par de alas nunca escaparíamos de esta agotadora labor; cuando inesperadamente discerní un rayo de luz entre las cañas a mi derecha y, después de comunicar la alegre noticia a Toby, ambos nos llenamos de nuevos bríos y nos abrimos paso rápidamente hacia allí hasta encontrarnos libres de perplejidades y muy cerca de la ansiada colina. Luego de descansar unos minutos, comenzamos nuestro ascenso y después de una subida algo fatigosa nos encontramos cerca de su cima. No obstante, en lugar de caminar a lo largo de esta colina, donde estaríamos expuestos a la vista de los nativos del valle, y en un lugar donde podrían interceptamos fácilmente si se lo proponían, avanzamos cautelosamente por una de sus cuestas, arrastrándonos de manos y rodillas y ocultos por la hierba por la cual nos deslizábamos, muy parecidos a un par de serpientes. Después de emplear una hora en este incómodo modo de locomoción, nos incorporamos y proseguimos nuestro camino valientemente por la cresta de la colina.