Typee
Typee Luego de introducir una mano en el fondo de este espacioso receptáculo, sacó primero a la luz aproximadamente una libra de tabacos, aún agrupados en su forma original, con su parte exterior cubierta toda de blandos mendrugos de pan. Empapados y goteando, tenían la apariencia de haber sido extraídos del fondo del mar. Pero presté poca atención a sustancia de tan poco valor para nosotros en la situación en que nos encontrábamos tan pronto como me percaté de los indicios que confirmaron la previsión de Toby de proveerse de un suministro de alimento para la expedición.
Le pregunté ansioso qué cantidad había traído mientras revolvía el interior de su jersey; extrajo un puñadito de algo tan suave, pulposo y descolorido que por unos instantes se sorprendió tanto como yo preguntándose de qué modo compuesto tan vil había llegado a su jersey. Sólo puedo describirlo como una mezcla de pan mojado y pedazos de tabaco, transformados en una masa por la acción del sudor y la lluvia. Pero con todo lo repugnante que pudiera parecer, ahora lo considero un tesoro incalculable y procedí con gran cuidado a trasladar su pastosa masa a una gran hoja que arranqué de un arbusto que estaba a mi lado. Toby me informó que esa mañana había colocado dos galletas en el jersey para comérselas si sentía deseos durante nuestra fuga. Ahora habían sido reducidas a la equívoca sustancia que yo acababa de colocar en la hoja.