Typee
Typee ¡Nunca olvidaré esa horrible noche! Del pobre Toby no pude obtener ni una sola palabra. Hubiera sido un consuelo haber escuchado su voz, pero no paró de temblar toda la santa noche como un hombre con convulsiones, sus rodillas pegadas a la barbilla y la espalda contra la sudorosa roca. Durante esta miserable noche parecÃa que no habÃa nada más que completara nuestra total desdicha. La lluvia descendÃa con tal fuerza que nuestro pobre refugio resultó una burla. En vano intenté evadir los incesantes chorros que caÃan sobre mÃ; cuando protegÃa una parte se exponÃa otra y el agua hallaba continuamente una abertura por la cual filtrarse para empapamos.
He resistido muchos chaparrones durante mi vida y en general no les di mucha importancia; pero los horrores acumulados aquella noche, la mortÃfera frialdad del lugar, la espantosa oscuridad y lo lamentable de nuestra desesperada situación, casi llegaron a abatirme.
Nadie dudará que madrugamos al dÃa siguiente: en cuanto vi el resplandor más tenue parecido a la luz del dÃa, sacudà a mi compañero por el hombro y le dije que estaba amaneciendo. El pobre Toby alzó la cabeza y después de una breve pausa expresó con su fuerte voz:
—Entonces, compañero, mis neblineros se averiaron pues veo más oscuridad con los ojos abiertos que con ellos cerrados.
—¡TonterÃas —exclamé—; aún no estás despierto!