10.000 millas para encontrarte (Bali 2)
10.000 millas para encontrarte (Bali 2) Dos hombres armados entraron al edificio, sus movimientos coordinados. Nikki reconoció al instante el sello de Devon: precisión, eficiencia y crueldad. Alex reaccionó rápidamente, arrojando un archivador para distraerlos mientras buscaba una salida.
—¡Corre, Nikki! —gritó, pero ella no podía dejarlo atrás.
Un forcejeo comenzó mientras Alex intentaba desarmar a uno de los hombres. Nikki, impulsada por una mezcla de miedo y coraje, tomó una lámpara de escritorio y la estrelló contra el atacante, dándole a Alex la oportunidad de derribarlo.
El otro hombre retrocedió, pero no antes de disparar al aire, causando el caos en el edificio. Sirenas comenzaron a sonar a lo lejos, y el equipo de seguridad de la agencia apareció, neutralizando la amenaza.
Mientras los hombres eran llevados por las autoridades, Nikki se desplomó en una silla, temblando. Alex se arrodilló frente a ella, sosteniéndola por los hombros.
—Lo logramos —susurró, aunque su voz no tenía la certeza que Nikki necesitaba escuchar.
Pero ella sabía que esto no había terminado. Devon no se detendría hasta destruirlos, y ahora estaban más expuestos que nunca.
—Esto es solo el principio —dijo Nikki, levantándose con renovada determinación.