Marfil (Enfrentados 1)
Marfil (Enfrentados 1) El pánico le subió por la garganta como un puño cerrado.
—Bien, ya despertaste.
La voz era masculina, neutra, sin prisa. Desde la penumbra, un hombre se acercó. Alto. Vestido de negro.
Marfil tragó saliva.
—¿Quién eres?
—No importa.
La observó como si fuera un rompecabezas al que le faltaban piezas.
—No voy a hacerte daño —continuó—. Al menos no si todo sale bien.
Las palabras estaban diseñadas para tranquilizarla, pero Marfil sintió el filo de una amenaza en ellas.
—¿Por qué estoy aquí?
El hombre sonrió.
—Un mensaje.
Frunció el ceño.
—¿Mensaje para quién?
—Para tu padre.
El mundo se cerró alrededor de esas palabras.
Su padre.
Siempre su padre.
Marfil apretó los dientes. Sabía lo que eso significaba. Él tenía enemigos. Gente que quería verlo caer. Gente que sabía que la mejor forma de romper a un hombre poderoso era a través de su hija.