Marfil (Enfrentados 1)
Marfil (Enfrentados 1) Pero si creían que ella iba a quedarse sentada, temblando como una víctima indefensa, estaban jodidamente equivocados.
Respiró hondo, conteniendo el miedo, y empezó a pensar.
No iba a morir aquí. No iba a ser un simple peón en el juego de su padre.
Iba a salir.
O haría que ellos se arrepintieran de haberla traído.
El chirrido de una puerta metálica la sacó de sus pensamientos.
Marfil alzó la vista. Otro hombre entró en la habitación, diferente al primero. Este no se molestó en ocultar su rostro. Ojos oscuros, mandíbula afilada, la mirada de alguien acostumbrado a mandar.
—Marfil Cortés —dijo, como si probara su nombre en la lengua—. No pareces tan especial.
Ella lo fulminó con la mirada.
—¿Quieres un premio por esa observación?
El tipo sonrió. No había calidez en ella.
—Tienes agallas. Eso es bueno. Pero no te servirá aquí.
Se inclinó, apoyando las manos en los brazos de la silla donde ella estaba atada.
