Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante
Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante La esperanza volvió a derramar su bálsamo consolador en el corazón del pobre Mauricio, y lleno de ideas lisonjeras aguardó la hora señalada; corre precipitadamente bajo el balcón; con efecto, está allí; ya mira brillar sus hermosos ojos, ya advierte su blanca mano; ya… Mas ¡oh, y qué bien dice Shakespeare, que cuando los males vienen no vienen esparcidos como espías, sino reunidos en escuadrones! Aquella noche se le había antojado al papá tomar el fresco después de cenar, y era él el que estaba repantigado en la barandilla, no sin grave agitación de Matilde, que le rogaba se fuese a acostar para evitar el relente.
- «Bien mío -dijo Mauricio con voz almibarada-, ¿es usted?
- Chica, Matilde (la dice el padre por lo bajo), ¿es contigo esto?
- Papá, conmigo no señor; yo no sé…
- No, pues estas cosas, tuyas son o de tu hermana.
- Para que vea V. (continúa el galán amartelado) si tuve motivo de enfadarme, ahí va el billete…
- A ver, a ver, muchacha, aparta, aparta, y trae una luz, que voy a leerle…»