Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante
Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante Castigado, pues, con este suceso, me replegué al lado de doña Dorotea, la cual, con su natural locuacidad, me disipó ciertas dudas que me habían asaltado durante la noche. Ella me hizo ver que aquello que yo llamaba atrevimiento y grosería no eran otra cosa que aire de mundo y de gran tono; que el amor, que yo creía aún vendado, hacía ya tiempo que veía muy bien y sabía por dónde iba; ella disipó mis temores respecto a las incautas jóvenes; ella me convenció de que la ficción sistematizada era una de las perfectibilidades sociales; que el ardor de las pasiones y la animada expresión de la alegría eran propios de las almas comunes, y de ningún modo convenientes en las reuniones de buen tono; que para lucir en ellas sólo eran necesarios una buena dosis de presunción y el correspondiente desenfado; que hoy día, para no parecer ridículo, es preciso serlo; que la moda había autorizado algunas que yo llamaba descortesías, tales como dejar solas en la sala a las señoras, negarse a bailar, permanecer sentados afectando indiferencia, equivocar las contradanzas, llevar siempre una misma pareja, y otras muchas cosas, alas cuales llamaba doña Dorotea darse tono.