Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante
Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante La tarde de un día de fiesta necesitaría por sí una prolija descripción, en que podría lucir el pintor el efecto de los contrastes. Pintaría de un lado a una buena parte de la multitud, piadosa y recogida, poblando las iglesias para asistir al jubileo o al sermón, en tanto que otra gran parte del pueblo corre bulliciosa a los circos a presenciar las gracias de un novillo o las desgracias de un volatín; opondría la variedad y la alegría de los retirados paseos, tales como la pradera del Canal, la Florida, la Virgen del Puerto, la Fuente Castellana y otros así, en que las meriendas improvisadas, las danzas provinciales y los juegos bulliciosos ofrecen una animación exagerada, y aun peligrosa algunas veces, a la prosopopeya uniforme de los paseos de buen tono, como el Prado y el Retiro; las ruidosas disputas de las tabernas y las acaloradas discusiones de los cafés; la complacencia extraordinaria de los espectadores de la escena muda del descuartizado, ejecutada por el primer fantasmagórico español, o de los azares de D. Simplicio Bobadilla, y la fría indiferencia de la sociedad altisonante escuchando pocas horas después el Cid de Corneille o el Pirata de Bellini. Esto me hizo repetir la observación que alguno ha hecho antes que yo, a saber: «Que las fiestas son variedad en el aburrimiento del rico, consuelo y verdadero placer del pobre».