Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante
Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante - Toque esoz sinco, paizano -dijo mi primo sin poderse contener-; «¿de qué parte del paraízo?»
- De Jaén -replicó con un ronquido el viejo.
- Buena tierra, zi no estuviera tan serca de Caztiya.
- Maz serca eztá del sielo.
- Como que tiene la cara de Dios.
- Y como que zí; pero dejando esto, ¿no me dirá zu mersé (dirigiéndose a mí) de dónde han traído esta puelta? porque, o me engañan miz vizualez, o no eztaba añoz atraz cuando yo eztuve en este lugar.
- Así es la verdad -le contesté-; porque hace pocos años que se sustituyó este monumento a las mezquinas tapias que antes daban entrada por esta parte a la capital.
- Ahora -repuso el escribano- la entrada parese mezquina al lado de la puerta.
Aquí llegábamos en nuestra conversación, cuando se nos dio por sanos y salvos, con lo que pudimos emprender la subida de la calle, alternando nuestras observaciones con el viejo andaluz. Entre los primeros objetos que la fijaron, fueron la recua de manchegos que habíamos visto en la puerta, los cuales salían de una posada inmediata para repartir los cueros por las tabernas. Mi primo me hizo observar que llevaban veinte pellejos, y acordándonos de los diez y ocho pagados a la puerta, nos persuadimos de que habrían tratado de imitar el milagro de las bodas de Caná.