El dominico blanco
El dominico blanco »Entonces puedes dirigir la corriente de este aliento hacia donde te plazca. Puedes hacer fluir el Jordán cuesta arriba, como se dice en la Biblia. Puedes detener el corazón de tu cuerpo o acelerar o retrasar su ritmo y determinar así tú mismo el destino de tu cuerpo; el libro de la muerte ya no tiene en lo sucesivo ninguna validez para ti.
»Cada arte tiene su ley; cada nuevo rey, su cuño; cada misa, su rito, y todo lo que existe y crece, su curso particular.
»El primer miembro del nuevo cuerpo que has de despertar con ese aliento es la mano derecha.
»Dos son los sonidos que suenan primero cuando el aliento roza carne y sangre; son los sonidos de la creación, I y A. I es ignes, el fuego, y A es aqua, el agua.
»¡No hay nada que no esté hecho de fuego y agua! Cuando el aliento toca el dedo índice, éste se queda rígido y semeja la letra I. «Calcina los huesos», como dice la tradición.
»Si el aliento cae sobre el pulgar, éste se queda rígido, se abre y forma con el índice la letra A.
»Entonces «manan de tu mano corrientes de agua viva», como dice la tradición.
»Si muriera un hombre en este estado de renacimiento, su mano derecha no estaría sujeta a la corrupción.