El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] En ese momento oí pasos en la escalera, por encima de donde me encontraba, y cuando llegué a mi puerta, vi que era la pelirroja Rosina, de catorce años, la hija del buhonero Aaron Wassertrum. Tuve que pasar muy cerca de ella, mientras se apoyaba con la espalda en el pasamanos, arqueándose hacia atrás con lascivia.
Sus manos sucias se aferraban a la barra de hierro —para sujetarse—, y vi cómo sus desnudos y pálidos antebrazos brillaban en la sombría penumbra. Eludí sus miradas.
Me repugnaba su sonrisa impertinente y esa cerúlea cara de caballo de balancín.
Sentí que debía tener una carne esponjosa y blanca como el ajolote que acababa de ver en una jaula de salamandras en la pajarería.
Las pestañas de una pelirroja me resultan tan desagradables como las de un conejo.
Y me apresuré a entrar y a cerrar la puerta.
Desde mi ventana podía ver al buhonero Aaron Wassertrum de pie ante su bóveda.
Se apoyaba en la entrada del oscuro arco y se entretenía retocando sus uñas con unas tenazas.
¿Era la pelirroja Rosina su hija o su sobrina? No se parecía en nada a él.