El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] —No sé cómo puedo agradecerle, maestro Pernath, que haya emprendido por mi causa el largo camino hasta aquà con este tiempo tan malo.
Balbuceé un par de palabras banales.
—Pero no conocÃa otro lugar donde pudiera estar más segura de cualquier peligro que aquÃ. Hasta aquÃ, hasta la catedral, no nos habrá seguido nadie.
Saqué la carta y se la entregué a la dama.
Estaba casi completamente embozada en una valiosa piel, pero ya por el sonido de su voz habÃa reconocido a la misma que huyó a mi habitación de la calle Hahnpass, asustada por Wassertrum. Tampoco estaba asombrado, pues no habÃa esperado a otra persona.
Mis ojos se quedaron prendados de su rostro, que en la penumbra de las hornacinas aún parecÃa más pálido de lo que podÃa ser en la realidad. Su belleza casi me cortó la respiración, y yo estaba ante ella como hechizado. HabrÃa preferido arrodillarme ante ella y besarle los pies, por ser a quien debÃa ayudar, por haberme elegido para esa misión.
—Le ruego de todo corazón que olvide —al menos mientras estemos aqu× la situación en que me vio entonces —siguió hablando como oprimida—, tampoco sé qué piensa de esas cosas…
—Soy un hombre mayor, pero nunca en mi vida he tenido la osadÃa de desempeñar el papel de juez de mis congéneres —fue lo único que se me ocurrió decir.