El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] —¡Pernath! ¿Es usted? ¡Por el amor de Dios, apague la luz! —la voz me resultó familiar, pero no era de ninguna manera la del buhonero Wassertrum.
Apagué automáticamente la vela.
La habitación estaba sumida en una semioscuridad, tan sólo ligeramente iluminada por el destello de la niebla que penetraba por la ventana, al igual que en la mÃa, y tuve que forzar al máximo la vista antes de poder reconocer el rostro consumido y agitado que surgió de repente sobre el abrigo: los rasgos del estudiante Charousek.
—¡El monje! —se me vino a los labios, y comprendà de repente la visión que habÃa tenido el dÃa anterior en la catedral. ¡Charousek! ¡Ése era el hombre al que debÃa dirigirme! Y volvà a oÃr las palabras que me habÃa dicho entonces debajo del portal: «Aaron Wassertrum experimentará que se puede pinchar con agujas invisibles a través de muros. Precisamente el dÃa que quiera arrojarse al cuello del doctor Savioli».
¿TenÃa en Charousek a un aliado? ¿SabÃa también él lo que estaba ocurriendo? Su presencia allà a una hora tan inusual casi daba pie a pensarlo, pero no me atrevà a dirigirle una pregunta directa.
Se habÃa apresurado hacia la ventana y espiaba tras las cortinas hacia la calle.
Deduje que temÃa que Wassertrum hubiese visto la luz de mi vela.