El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] En el transcurso del dÃa habÃa llamado varias veces a la puerta de Hillel; no podÃa soportarlo más, tenÃa que hablarle y preguntarle qué significaban todos esos extraños sucesos, pero siempre me dijeron que no estaba en casa.
En cuanto regresara del ayuntamiento judÃo, su hija me lo comunicarÃa enseguida.
¡Por lo demás, una joven muy particular, esa Miriam!
Nunca habÃa visto a alguien similar.
Una belleza tan exótica que en el primer momento no se puede captar… una belleza que le hace a uno enmudecer cuando se la contempla, una sensación inexplicable: despierta en uno algo asà como un sutil desánimo.
Ese rostro estaba formado según unas leyes de la proporción que han debido perderse desde hace milenios, al menos ésa fue la explicación que encontré cuando lo vi de nuevo en mi mente.
Y pensé qué piedra preciosa elegirÃa para plasmarla en un camafeo y conservar correctamente la expresión: pero ya fracasé en lo puramente superficial, el brillo negro azulado del pelo y de los ojos, que superaba todo lo imaginado. ¡Cómo retener en un camafeo, para los sentidos y la mirada, la irreal delgadez del rostro, sin perderse en la mera imitación de una dirección canónica del «arte»!