El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] Tenía la intención de coger el abrigo y el bastón e irme a comer a la pequeña taberna «Zum alten Ungelt», donde se sentaban todas las noches hasta tarde Zwakh, Vrieslander y Prokop, contándose mutuamente historias absurdas; pero apenas había entrado en mi habitación, se me quitaron las ganas, como si unas manos me hubiesen arrebatado un pañuelo o algo parecido que había llevado pegado al cuerpo.
Sentía una tensión en el ambiente que no me podía explicar, pero que, no obstante, era algo real y palpable y que, en el transcurso de unos segundos, se traspasó a mí con tal fuerza que al principio no sabía qué hacer, tal era mi nerviosismo: encender la luz, cerrar la puerta, sentarme o caminar de un lado a otro.
¿Había entrado alguien durante mi ausencia y se había escondido? ¿Era el miedo de un hombre a ser descubierto lo que se me contagiaba? ¿Estaba quizá Wassertrum allí?
Miré tras las cortinas, abrí el armario, miré en la habitación contigua: nadie.
También el estuche estaba, intacto, en su lugar.
¿No sería mejor que quemara las cartas y así pudiera estar tranquilo de una vez por todas?
Comencé a buscar la llave en mi chaleco… pero ¿tenía que ser ahora? Tenía tiempo de sobra hasta la mañana siguiente.
¡Primero encender la luz!