El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] Tuve escalofríos: una diminuta casualidad… y mi esperanza, la esperanza más osada, tomó forma. De un hilo delgado, que podía romperse en cualquier momento, dependía la dicha que habría de caer entonces en mi regazo.
Pero ¿acaso no me había ocurrido algo mil veces más maravilloso? ¿Cosas que la humanidad ni siquiera presagiaba que existían?
¿No era un milagro que sólo en unas semanas hubieran despertado en mí capacidades artísticas que ya me elevaban por encima de la media?
¡Y sólo estaba al principio del camino!
¿Acaso no tenía ningún derecho a la felicidad?
¿Es la mística un sinónimo de falta de deseos?
Acentué el «sí» en mí: ¡tan sólo seguir soñando una hora… un minuto… una breve existencia humana!
Y soñaba con los ojos abiertos:
Las piedras preciosas sobre la mesa crecían y crecían y me rodeaban por todas partes con cascadas de colores. Árboles de ópalos estaban juntos en grupos e irradiaban las ondas de luz del cielo, el azul brillaba como las alas tornasoladas de una enorme mariposa tropical en la llovizna de inabarcables praderas llenas del ardiente aroma estival.