El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] ¡Cómo habÃa podido ser tan temerario para injerirme de esa manera tan necia en la vida privada de una persona que tal vez estuviera muy por encima de mi propia clase!
Su mismo perfil, que le iba cien veces más a la época de la sexta dinastÃa egipcia —e incluso para ésta era demasiado espiritualizado— que a la nuestra con sus tipos humanos intelectualizados, tendrÃa que haberme puesto sobre aviso.
—Sólo el más tonto recela de la apariencia externa —habÃa leÃdo en alguna parte—. ¡Qué verdad! ¡Qué verdad!
Miriam y yo éramos ya buenos amigos; ¿debÃa confesarle que yo habÃa sido quien habÃa puesto de contrabando los ducados, dÃa tras dÃa, en los panes?
El golpe serÃa demasiado repentino.
La anonadarÃa.
No podÃa hacer eso, tenÃa que proceder con más precaución.
¿Debilitar de alguna manera el «milagro»? ¿En vez de guardar el dinero en el pan, ponerlo en la escalera para que lo encontrara al abrir la puerta y asÃ, poco a poco…? Me consolé pensando que terminarÃa por encontrar algo nuevo, menos brusco, un camino que poco a poco la condujese de lo maravilloso a lo cotidiano.
¡SÃ, eso era lo correcto!