El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] ¿O cortar el nudo? ¿Confesárselo a su padre y pedirle consejo? La vergüenza se me subió a la cara. Para dar ese paso quedaba tiempo de sobra, cuando todos los otros medios fracasaran.
¡Manos a la obra, no desperdiciar nada de tiempo!
Tuve una buena ocurrencia: tenía que inducir a Miriam a hacer algo muy especial, sacarla por un par de horas de su entorno habitual para que recibiera otras impresiones.
Tomaríamos un coche y daríamos un paseo. ¿Quién nos conocería si abandonábamos la judería?
¿Le interesaría ver el puente derruido?
¿O debería acompañarla el viejo Zwakh o una de sus antiguas amigas, si le resultaba incómodo que yo fuera con ella?
Estaba decidido a no admitir ninguna contradicción.
En el umbral de la puerta estuve a punto de arrollar a un hombre.
¡Wassertrum!
Debía de haber estado espiando por el agujero de la cerradura, pues estaba inclinado cuando choqué con él.
—¿Me busca? —le pregunté con brusquedad.
Balbuceó un par de palabras de disculpa en su jerga imposible, luego asintió.