El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] En contradicción a sus palabras cerró al mismo tiempo los ojos para no encontrarse con mi mirada. ¿O acaso creÃa que le concederÃa a su rostro una expresión más inofensiva? Se podÃan advertir claramente los esfuerzos que hacÃa para hablar en correcto alto alemán.
No me sentà obligado a una réplica y esperé a que siguiera hablando.
En su perplejidad cogió la lima que —Dios sabe por qué— aún estaba en la mesa desde la visita de Charousek, pero se sobresaltó de inmediato, como si le hubiese mordido una serpiente. Me asombré en mi interior sobre su sensibilidad anÃmica subconsciente.
—Cierto, es parte del negocio que la casa esté bien —logró decir por fin—, sobre todo cuando se reciben visitas tan nobles.
Quiso abrir los ojos para ver qué impresión me habÃan causado sus palabras, pero al parecer lo consideró aún prematuro y los volvió a cerrar enseguida.
QuerÃa arrinconarle.
—¿Se refiere a la dama que me visitó hace poco? ¡Diga abiertamente adónde quiere ir a parar!
Dudó por un instante, luego me cogió con fuerza por la muñeca y me llevó hasta la ventana.
La forma extraña y gratuita de hacerlo me recordó cómo habÃa arrastrado hacÃa unos dÃas al sordomudo Jaromir a su madriguera.