El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] —¿Y bien, usted no cuenta nada, apreciado colega y cortador de gemas, además de pagar una ronda en agradecimiento al goce artÃstico que se le ha procurado? —me preguntó Vrieslander tras una larga pausa de reflexión general.
Les conté mi caminata por la niebla.
Cuando en la descripción llegué al momento en que vi la casa blanca, los tres sacaron las pipas de sus bocas por la tensión, y cuando concluÃ, Prokop dio un puñetazo en la mesa y exclamó:
—¡Esto es pura…! Este Pernath experimenta en su propio cuerpo todas las leyendas que hay. A propósito, el Golem de hace poco, ya sabe… bueno, la cosa se ha aclarado.
—¿Cómo que aclarado? —pregunté perplejo.
—Ya conoce a ese loco, el mendigo judÃo, Haschile. ¿No? Pues bien, este Haschile era el Golem.
—¿El Golem un mendigo?
—SÃ, señor, el mendigo era el Golem. Esta misma tarde el espectro se ha dado un paseo, muy satisfecho y a plena luz del dÃa, por la calle Salniter con el famoso traje del siglo XVII, y se ha atrapado felizmente al bribón con un lazo para perros.
—¿Qué significa eso? ¡No entiendo nada! —me exasperé.