El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] Apenas pude contener la risa, como mucho serÃa diez años mayor que yo.
—¿Verdad, Athanasius, que fue defensa propia?
El rostro de macho cabrÃo volvió a aparecer.
—¿Qué fue defensa propia? —pregunté sin comprender.
—Lo de… ¡Zottmann! —me gritó el comisario el nombre en la cara.
Esa palabra me afectó como si fuera una puñalada: ¡Zottmann! ¡Zottmann! ¡El reloj! El nombre de Zottmann estaba grabado en el reloj.
Sentà cómo la sangre abandonaba mis venas. El espantoso Wassertrum me habÃa dado el reloj para que recayera sobre mà la sospecha del asesinato.
El comisario se quitó de inmediato la máscara, hizo rechinar los dientes y guiñó los ojos:
—¿Asà que confiesa el asesinato, Pernath?
—Todo esto no es más que un error, un terrible error. Por el amor de Dios, escúcheme. ¡Se lo puedo explicar, señor comisario! —grité.
—Ahora me contará todo lo referente a la señora condesa —me interrumpió con rapidez—. Le aviso que asà mejorará su situación.
—No puedo decir más de lo que he dicho: la condesa es inocente.
Apretó los dientes y se volvió hacia el del rostro de macho cabrÃo.