El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] Me quedé mudo de asombro.
El rostro de macho cabrÃo se volvió a retirar, malhumorado, tras su pupitre.
El señor comisario también pareció bastante confuso por mi tranquilidad, pero lo ocultó con habilidad cogiendo una silla y ordenándome que me sentara.
—¿Asà que se niega a darme la información solicitada sobre la condesa, señor Pernath?
—No se la puedo dar, señor comisario, al menos no en el sentido que usted espera. En primer lugar no conozco a nadie con el nombre de Savioli y, en segundo, estoy completamente convencido de que es una calumnia eso de que la condesa engaña a su marido.
—¿Está dispuesto a prestar juramento sobre eso? Se me cortó la respiración.
—¡SÃ! En todo momento.
—Bien, hm.
Siguió una larga pausa, durante la cual el comisario pareció reflexionar con esfuerzo.
Cuando volvió a mirarme, en su rostro se veÃa un rasgo fingido de dolor. Tuve que pensar involuntariamente en Charousek, cuando comenzó a hablar con una voz sofocada por las lágrimas:
—A mà me lo puede decir, Athanasius… a mÃ, al viejo amigo de su padre… a mà que le he llevado en los brazos…