El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] Al ver que no les prestaba atención, se retiraron a una esquina y conversaron con susurros.
Sólo una vez se levantó el peinado, vino a mÃ, examinó en silencio los músculos de mi brazo y luego se retiró hacia donde estaba su amigo sacudiendo la cabeza.
—¿Usted también está aquà bajo la sospecha de haber asesinado a Zottmann? —pregunté a Loisa sin llamar la atención.
Él asintió:
—SÃ, ya desde hace tiempo.
Una vez más transcurrieron varias horas.
Cerré los ojos y me hice el dormido.
—¡Señor Pernath! ¡Señor Pernath! —oà de repente la voz muy baja de Loisa.
—¿S� —fingà que me despertaba.
—Señor Pernath, por favor, discúlpeme… por favor… por favor… ¿sabe qué está haciendo Rosina? ¿Está en su casa? —balbuceó el pobre muchacho. Me daba una gran pena cómo pendÃa de mis labios con sus ojos irritados y crispaba sus manos de excitación.
—Le va bien. Ahora es camarera en el… Alten Ungelt —le mentÃ. Vi cómo respiraba aliviado.