El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] A continuación, secó el papel con cuidado y lo volvió a guardar en el catre.
—Pan Pernath, Pan Pernath —murmuraba continuamente Loisa con los ojos muy abiertos ante mí, como alguien que ve un fantasma.
—Por lo que veo, los señores ya se conocen —dijo en el enrevesado dialecto de un vienés checo el tipo despeinado, al que esta circunstancia le había llamado la atención, y me hizo, burlón, media reverencia.
—Permítame presentarme: Vóssatka es mi nombre. El negro Vóssatka… incendiario —añadió con orgullo y en una octava más bajo.
El peinado escupió a través de los dientes, me miró un rato con desprecio, se señaló el pecho y dijo lacónico:
—Robo con fractura.
Yo callé.
—Bueno, ¿y qué le ha traído a usted aquí, señor conde? —preguntó el vienes tras una pausa.
Reflexioné un momento y luego dije con toda tranquilidad:
—Por asesinato y robo.
Los dos se sobresaltaron asombrados, la expresión burlona de sus rostros dio lugar a un gesto de infinito aprecio y gritaron casi al unísono:
—¡Respeto! ¡Respeto!