El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] Dos de los presos ya habían cambiado, aunque no prestaba atención. Esta semana eran un ladrón de carteras y un salteador de caminos, la vez siguiente introdujeron a un falsificador de moneda y a un perista.
Lo que vivía ayer lo olvidaba hoy.
Frente a la preocupación por Miriam palidecían todas las circunstancias externas.
Tan sólo un suceso se me quedó profundamente grabado… desde entonces me persiguió como una imagen distorsionada hasta el sueño:
Había estado en la ventana para poder mirar el cielo, de repente sentí que un objeto puntiagudo se clavaba en mi cadera, y cuando me fijé, comprobé que había sido la lima que se había metido entre la chaqueta y el forro. Ya debía hacer tiempo que estaba ahí, si no, la habría advertido con toda seguridad el hombre en el vestíbulo de la prisión.
La saqué y la arrojé sin pensarlo en mi jergón.
Cuando bajé, había desaparecido y no dudé ni un instante de que había sido Loisa quien la había cogido.
Unos días más tarde le recogieron en la celda para llevarle a un piso más abajo.
No podía ser que dos presos en prisión preventiva acusados del mismo crimen, como él y yo, estuvieran en la misma celda, había dicho el vigilante.