El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] Tras un rato oà la voz de Miriam susurrar, una voz tan inconfundible que me recorrió un escalofrÃo.
BebÃa sus palabras con tal codicia que sólo entendÃa el sentido. Habló de su amor a mÃ, de la indecible felicidad por habernos encontrado… de que jamás nos separarÃamos… deprisa… sin pausa, como alguien que teme que le interrumpan y quiere aprovechar hasta el último segundo.
La voz se tornó entonces más débil y terminó por desaparecer.
—¿Miriam? —pregunté temblando de miedo y conteniendo la respiración—. ¿Miriam, has muerto?
Ninguna respuesta.
De repente, casi incomprensible:
—No. Yo vivo. Duermo…
Nada más.
Yo escuché y escuché.
En vano.
Nada más.
Por la emoción y los temblores tuve que apoyarme en el borde del catre para no caerme sobre Laponder.
La ilusión habÃa sido tan perfecta que durante meses creà ver a Miriam ante mà y tuve que hacer acopio de todas mis fuerzas para no besar los labios del asesino.
—¡Henoch! ¡Henoch! —le oà de repente balbucear, luego de una manera más clara y articulada: