El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] Ahora, cuando comenzaba a amanecer, la rigidez de sus rasgos habÃa desaparecido y en su lugar apareció una expresión de paz bienaventurada.
Un hombre que tiene un crimen en la conciencia no podÃa dormir con esa serenidad.
Apenas podÃa esperar el momento en que despertara.
¿SabrÃa lo que habÃa pasado?
Por fin abrió los ojos, se encontró con mi mirada y la apartó.
Me acerqué a él enseguida y cogà su mano:
—Perdóneme, señor Laponder, que haya sido tan descortés con usted. Era lo inusual que…
—Créame, señor, comprendo perfectamente —me interrumpió con viveza— que debe ser una sensación espantosa estar junto a un asesino como yo.
—No hable más de eso —le ped×. Esta noche no he podido dejar de pensar, y es algo que me llega a obsesionar, que usted, quizá…
Busqué las palabras.
—Me considera un enfermo —me ayudó él.
Yo asentÃ:
—Creo poder deducirlo de varios sÃntomas. Yo… yo… ¿puedo hacerle una pregunta directa, señor Laponder?
—Se lo suplico.