El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] Pregunté a los habitantes de la casa —la mayorÃa pequeños comerciantes o artesanos— si habÃa algo de verdad en los rumores sobre «la habitación sin entrada», y se rieron de mÃ. ¡Cómo se podÃa creer semejante disparate!
Las propias vivencias que se remitÃan a él habÃan adoptado en la cárcel la palidez de un sueño lejano, y en ellas sólo veÃa sÃmbolos sin vida y sin sangre… las borré del libro de mis recuerdos.
Las palabras de Laponder, que oÃa tan claras en mi interior como si se sentara frente a mà como aquella vez en la celda y me hablara, me fortalecieron en la idea de que debieron de ser visiones internas lo que antaño me pareció una realidad aprensible.
¿Acaso no habÃa pasado y desaparecido todo lo que habÃa poseÃdo? ¡El libro Ibbur, la fantástica baraja de tarot, Angelina e incluso mis amigos Zwakh, Vrieslander y Prokop!
Era Nochebuena y habÃa traÃdo a casa un pequeño árbol con velas rojas. QuerÃa volver a ser joven, tener a mi alrededor el brillo de la luz y el aroma del abeto y velas encendidas.
Antes de que acabara el año me puse en camino y busqué en ciudades y pueblos, o donde me llevaba un impulso interior, a Hillel y Miriam.