El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] La espera y la impaciencia me habían abandonado lentamente, así como el miedo de que Miriam pudiese haber sido asesinada; en el corazón sabía que terminaría por encontrarlos.
En mis labios siempre se dibujaba una sonrisa feliz, y cuando ponía mi mano en algo, me parecía como si de ella emanase una fuerza curativa. La satisfacción de un hombre que regresa a casa tras un largo viaje y que divisa desde lejos las torres de su ciudad natal me invadió de una manera extraña.
Una vez estuve en el pequeño café para invitar a Jaromir a mi casa en Nochebuena. Pero averigüé que no se le había vuelto a ver, y ya quería irme entristecido, cuando llegó un viejo buhonero y me ofreció algunas antigüedades sin valor.
Rebusqué en sus cajas entre cadenas de reloj, pequeños crucifijos, peinetas y broches, y de repente cayó en mis manos un corazón de piedra roja unido a una cinta de seda. Reconocí en él enseguida, lleno de asombro, el recuerdo que Angelina me había regalado cuando era una niña en la fuente de su palacio.
Y de golpe apareció ante mí toda mi juventud, como si viera en lo más hondo de una cámara oscura una imagen pintada por una mano infantil. Estuve largo, largo tiempo estremecido, sin apartar la mirada del pequeño corazón rojo en mi mano.