El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] Desde lejos se oyen ya las estridentes campanas de los bomberos.
Cascos brillantes y órdenes secas.
La respiración espectral, rítmica, sincopada de las bombas de agua que se encogen como los demonios del agua prestos a saltar sobre su enemigo mortal: el fuego.
Ruido de cristales rotos, llamas que salen de todas las ventanas.
Se arrojan colchones, toda la calle está llena de ellos, la gente salta detrás, se transporta a personas heridas.
Pero en mi interior hay algo que grita de júbilo y me sume en un alegre éxtasis, no sé por qué. Se me ponen los pelos de punta.
Corro hacia la chimenea para no achicharrarme, pues las llamas vienen a por mí.
Encuentro la cuerda de un deshollinador. La desenrollo, envuelvo con ella la muñeca y la pierna, como aprendí de niño en la clase de gimnasia, y desciendo tranquilamente por la fachada de la casa.
Paso por una ventana y miro en el interior:
Allí está todo tan iluminado que deslumbra.
Y entonces veo… veo… mi cuerpo entero se torna un grito resonante de alegría:
¡Hillel! ¡Miriam! ¡Hillel!
Quiero saltar hacia los barrotes.
Fallo.