El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] ¡… como un trozo de grasa!
Ésta es la piedra que parece un trozo de grasa.
Las palabras aún resuenan en mis oÃdos. Luego me yergo y trato de acordarme de dónde estoy.
Estoy en la cama y vivo en un hotel.
Pero no me llamo Pernath.
¿Lo he soñado todo?
¡No! Asà no se sueña.
Miro la hora: apenas he dormido una hora. Son las dos y media.
Y allà cuelga ese sombrero desconocido con el que he intercambiado el mÃo en la catedral, en el Hradschin, cuando me sentaba en el banco durante la misa.
¿Hay un nombre dentro?
Lo cojo y leo en letras doradas en el forro de seda el nombre desconocido y, sin embargo, tan familiar:
ATHANASIUS PERNATH
Ahora ya no me tomo ni un segundo de reposo; me visto todo lo deprisa que puedo y bajo las escaleras.
—¡Portero! ¡Abra! Pasearé una hora.
—¿Adónde, por favor?
—A la juderÃa, a la calle Hahnpass. ¿Hay una calle que se llame asÃ?
—Por supuesto, claro —el portero sonrÃe con malicia—, pero en la juderÃa, le aviso, ya no ocurre mucho, todo es nuevo, ¿sabe?
—No importa. ¿Dónde está la calle Hahnpass?