El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] Ferri Athenstädt vuelve a pensar.
—Si no me equivoco, por aquel entonces se le tenÃa por loco. Una vez afirmó que se llamaba… espere… sÃ: ¡Laponder! Y luego se hacÃa pasar por un tal… ¡Charousek!
—¡Nada de eso es verdad! —se entromete el bizco—. Charousek vivió de verdad. Mi padre heredó varios miles de florines de él.
—¿Quién es este hombre? —pregunté al apuntador en voz baja.
—Es barquero y se llama Tschamrda. En lo que se refiere a Pernath, sólo recuerdo, o al menos creo recordar, que en años posteriores se casó con una bella judÃa de piel oscura.
«¡Miriam!», me digo, y me excito tanto que mis manos tiemblan y no puedo seguir jugando.
El barquero se santigua.
—¿Qué le ocurre hoy, señor Tschamrda? —pregunta el apuntador asombrado.
—¡Ese Pernath no vivió jamás! —exclama el bizco—. Yo no lo creo.
Le sirvo enseguida un coñac al hombre para que se torne más hablador.
—Hay gente que dice que Pernath aún vive —se le escapó por fin al barquero—, por lo que he oÃdo es tallador y vive en el Hradschin.
—¿Dónde en el Hradschin?