El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] Su Excelencia coge el taco, apunta, falla, pone un gesto de enojo. Conozco la treta, me deja llegar a noventa y nueve y luego arrambla con una serie.
Cada vez siento más curiosidad.
Voy directo al grano.
—¿Recuerda, señor apuntador, haber conocido, hace mucho tiempo, en los años en que se cayó el puente de piedra, en la antigua juderÃa, a un tal Athanasius Pernath?
Un hombre con una chaqueta de lino a rayas blancas y rojas, bizco y con pequeños pendientes de oro, que se sienta en un banco adosado a la pared y lee un periódico, se sobresalta, me mira fijamente y se persigna.
—¿Pernath? ¿Pernath? —repite el apuntador y piensa con esfuerzo—. ¿Pernath? ¿No era alto y delgado? ¿Pelo castaño, barba recortada y entrecana?
—SÃ, es él.
—¿Por aquel entonces de unos cuarenta años? TenÃa el aspecto de…
Su Excelencia de repente me miró con fijeza y sorprendido.
—¿Es usted un pariente de él, señor?
El bizco se persigna.
—¿Yo? ¿Un pariente? Qué idea tan extraña… No, sólo me intereso por él. ¿Sabe algo más? —digo con tranquilidad, pero siento que me recorre un escalofrÃo.