El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] Habíamos abierto la ventana para dejar salir de nuestra pequeña habitación el humo del tabaco.
El aire frío de la noche entró en el interior y movió los abrigos de piel que colgaban de la puerta, oscilando en silencio de un lado a otro.
—Parece como si el digno sombrero de Prokop quisiera echarse a volar —dijo Zwakh, y señaló el gran sombrero chambergo del músico que movía los anchos bordes como negras alas.
Josua Prokop guiñó los ojos divertido.
—Terminará por hacerlo —dijo.
—Quiere ir al «Loisitschek», allí hay música de baile —se anticipó Vrieslander.
Prokop se rió y con la mano llevó el compás de la música que el fino aire invernal transportaba por encima de los tejados.
Tomó entonces mi vieja y rota guitarra de la pared, pellizcó las cuerdas gastadas y entonó con agudo falsete y afectada pronunciación una extraña canción en germanía:
«Un viejo candil,
un enfriador de champán no muy frío,
una palmatoria de latón,
y limpiar y limpiar…»
—¡Qué bien domina de repente la jerga de los pícaros!