El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] —Tan sólo pensaba, cuando antes revolotearon los abrigos, qué extraño es cuando el viento mueve cosas inanimadas —respondió Prokop con rapidez, como para disculparse de su silencio—. Es raro que objetos que siempre están como muertos de repente se agiten, ¿verdad? Una vez contemple en una plaza vacÃa cómo grandes trozos de papel —sin que yo notara nada del viento, pues yo estaba a resguardo en mi casase perseguÃan en cÃrculo presos de una inexplicable furia, como si hubiesen jurado matarse. Un instante después parecÃan haberse tranquilizado, pero de repente se volvió a apoderar de ellos una demencial saña y, poseÃdos de una absurda ira, se movieron a gran velocidad hasta reunirse en un rincón, para desde allà separarse de nuevo y desaparecer tras una esquina.
»Tan sólo un periódico bastante grueso no pudo seguirlos, se quedó en el empedrado y se abrió y cerró lleno de odio, como si no pudiera respirar y luchase por algo de aire.
»En mà surgió una oscura sospecha: ¿qué ocurrirÃa si nosotros, seres vivos, al final fuéramos algo parecido a esos trozos de papel? ¿No será que un viento invisible e incomprensible nos impulsa de un lado a otro y determina nuestras acciones, mientras que nosotros creemos en nuestra ingenuidad que nos guiamos por nuestro libre albedrÃo?