El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] Me imagino que un canalón desaguó una vez junto a ella en la tierra —doblado en ángulo obtuso y con los bordes corroÃdos— y, obstinado, quiero forzar en mi imaginación esa imagen para engañar a mis pensamientos espantados y adormecerme.
No lo consigo.
Una voz porfiada en mi interior afirma una y otra vez con necia pertinacia —incansable como una contraventana que golpea a intervalos regulares contra el muro impulsada por el viento— que es otra cosa; que no es la piedra con el parecido a un trozo de grasa.
Y no hay manera de escapar a esa voz.
Cuando objeto mil veces que eso es accidental, se calla durante un rato, pero luego despierta como si nada y comienza con la misma tenacidad: vale, vale, está bien, pero no es la piedra con el parecido a un trozo de grasa.
Lentamente comienza a apoderarse de mà un sentimiento insoportable de desamparo.
No sé qué ha sucedido después. ¿He renunciado voluntariamente a ofrecer más resistencia, o se han apoderado de mà y han amordazado mis pensamientos?
Tan sólo sé que mi cuerpo yace, durmiendo, en la cama, y mis sentidos se han separado y no están unidos a él.