El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] Antes de que Zwakh pudiera poner la mano en el picaporte, la puerta de entrada se abrió hacia el interior y un tipo grosero con pelo negro grasiento, sin cuello, con una corbata de seda verde liada en torno al cuello, y el chaleco del frac adornado con un montón de dientes de jabalÃ, nos recibió con inclinaciones.
—SÃ, sÃ, éstos son mis huéspedes… ¡Pane Schaffranek, rápido, un mantel! —añadió rápidamente a su saludo de bienvenida, sobre el hombro, hacia el interior del local, que rebosaba de personas.
Un tintineo, como si una rata corriera sobre las cuerdas de un piano, fue la respuesta.
—SÃ, sÃ, éstos son mis huéspedes, éstos son mis huéspedes, vamos a ver —seguÃa murmurando infatigablemente el hombre para sÃ, mientras nos ayudaba a quitarnos los abrigos.
—SÃ, sÃ, hoy se ha reunido toda la nobleza más venerable del paÃs en mi local —respondió triunfante ante el gesto asombrado de Vrieslander, cuando en el trasfondo, sobre una suerte de estrado separado por una barandilla y una escalera de dos peldaños, vio a un par de dignos señores, bastante jóvenes, vestidos de etiqueta.