El rostro verde
El rostro verde Comprendió de pronto que, aunque sólo fuera por un instante, el viejo había compartido su dolor por la pérdida de Eva, un dolor del que él mismo no era plenamente consciente en este momento. Recordó una leyenda de los Chassidim según la cual existían algunas personas en esa comunidad, que sin estar locos, presentaban toda la apariencia de estarlo, personas que al ser despojadas de su Yo experimentaban las penas y alegrías de otros con tanta fuerza como si fuesen propias. Lo había tomado por una fábula. ¿Podría resultar que ese viejo de razón perturbada constituyera un vivo testimonio de la leyenda? Su comportamiento, el hecho de que él mismo creyera haber matado a Klinkherbogk, su forma de actuar hasta el momento, visto así todo se situaba bajo una luz diferente.
—¿No recuerda si alguna vez se le ocurrió creer que había hecho algo determinado y luego resultó que en realidad era una acción de otra persona? —preguntó Sephardi con sumo interés.
—Nunca he reparado en ello.