El rostro verde
El rostro verde En conjunto, lo que el viejo acababa de decirle concordaba con sus propias teorÃas sobre la evolución interior de la raza humana. Él siempre habÃa dicho, como el dÃa anterior en Hilversum, que este camino evolutivo se hallaba en la religión y en la fe religiosa, pero ahora que tenÃa delante un ejemplo vivo en la persona del anciano, se sentÃa sorprendido y decepcionado a la vez por la realidad. DebÃa reconocer que Eidotter, por el hecho de no estar sujeto al dolor, era infinitamente más rico que los demás humanos, le envidiaba su facultad, pero no se hubiera cambiado por él. Una duda nació en él, la de si estarÃa o no en lo cierto con respecto a lo que habÃa dicho en Hilversum sobre la vÃa de la debilidad y la búsqueda de un redentor.
HabÃa pasado toda su vida solo, aislado, rodeado de un lujo inútil, absorbido por estudios de todas clases. Ahora le pareció haber pasado por alto muchas cosas y haberse perdido lo más importante.