El rostro verde
El rostro verde * * *
Cuando el ama de llaves, la señora Ohms, llevó el desayuno a la habitación, contempló con espanto el cadáver de una bella joven tendido sobre la cama, y a Hauberrisser arrodillado ante ella, con la mano de la muerta apretada contra su mejilla.
Mandó un mensajero a buscar a sus amigos, a Pfeill y a Sephardi.
Cuando llegaron lo creyeron desmayado y se acercaron a él. Retrocedieron aterrados ante la expresión sonriente de su rostro y el brillo de sus ojos.