El rostro verde
El rostro verde —Su fe tiene algo terrible… —murmuró Sephardi— cuando lo oigo hablar de esa manera siento una especie de… espanto —vaciló un instante, preguntándose si no irÃa a abrir una llaga—. Cuando asesinaron a su amigo Klinkherbogk, usted nos preocupó mucho. CreÃmos que el suceso lo hundirÃa. Eva me pidió muy particularmente que fuese a verlo e intentara consolarlo. ¿Dónde pudo hallar la fuerza para soportar con tanto valor un horrible acontecimiento que debÃa haber sacudido los fundamentos de su fe?
Swammerdam le interrumpió:
—¿Se acuerdan de la palabras que Klinkherbogk pronunció antes de morir?
—SÃ, frase por frase. Y más tarde comprendà también su significado. No cabe duda de que previó exactamente su fin antes de que el negro entrara en el cuarto. Lo que dijo acerca del rey de EtiopÃa bastarÃa para probarlo.