Pétalo carmesÃ, flor blanca
Pétalo carmesÃ, flor blanca Mientras se marchaba del prostÃbulo esa noche, William sintió algo más que el peso de las monedas que habÃa entregado. HabÃa comprado una parte de la vida de Sugar, pero también habÃa entregado un fragmento de la suya.
En los dÃas siguientes, los encuentros entre ambos se volvieron más frecuentes y más Ãntimos, pero también más tensos. William encontraba en Sugar una confidente, una amante y una maestra en las artes de la manipulación, mientras que ella comenzaba a entrever en él un peón que podÃa usar para escapar de Church Lane.
—¿Qué es lo que realmente quieres, Sugar? —le preguntó una tarde, mientras yacÃan juntos en la cama. Ella lo miró fijamente, su sonrisa tan peligrosa como hermosa. —Lo que siempre he querido, William: ser libre.
—Sin darse cuenta, habÃan escrito un contrato invisible, uno que los ataba con lazos más fuertes que el dinero y el deseo, y que los arrastraba hacia un destino que ninguno podÃa prever.