Pétalo carmesÃ, flor blanca
Pétalo carmesÃ, flor blanca —¿Qué piensas hacer conmigo, William? —preguntó, girándose hacia él con una sonrisa que podÃa cortar como un cuchillo. —Quiero cuidarte. Quiero... protegerte de todo esto.
Sugar soltó una carcajada suave. —¿Protegerme? ¿De qué? ¿De la pobreza que conoces solo de oÃdas? —Su tono era afilado, pero en sus ojos habÃa algo más: un desafÃo.
William apartó la mirada, incapaz de sostenerla. No sabÃa cómo responderle, pero tampoco podÃa imaginar su vida sin ella.
La llegada de Sugar a la casa de los Rackham marcó un cambio invisible pero profundo. Mientras William se volvÃa más dependiente de ella, Sugar comenzaba a explorar los lÃmites de su influencia. Descubrió que detrás de la fachada de Agnes se escondÃa una mujer rota por las expectativas sociales y los miedos impuestos por su esposo. En un acto de osadÃa, Sugar se las arregló para cruzarse con Agnes en el jardÃn una tarde, bajo el pretexto de ser una nueva sirvienta.
—¿Tú eres...? —preguntó Agnes, sus palabras temblorosas mientras examinaba a Sugar con la mirada. —Una amiga de su esposo, señora —respondió Sugar con una sonrisa que parecÃa inocente, pero que tenÃa un filo mortal.