Pétalo carmesÃ, flor blanca
Pétalo carmesÃ, flor blanca Fue entonces cuando decidió actuar. Una tarde, mientras William estaba fuera atendiendo asuntos de la perfumerÃa, Sugar buscó a Agnes en el jardÃn. La encontró sentada en un banco, con un vestido blanco que parecÃa un remanente de dÃas mejores.
—Hermosa tarde, ¿no cree? —dijo Sugar, sentándose a su lado sin esperar una invitación. Agnes la miró, desconcertada. —¿Quién eres tú? —Alguien que entiende lo que significa estar atrapada.
La conversación que siguió fue breve, pero cargada de tensión. Para Agnes, Sugar era un enigma, una amenaza velada. Para Sugar, Agnes era un obstáculo que debÃa manejar con cuidado.
—En ese momento, los hilos de sus vidas comenzaron a enredarse de manera irreversible, y el filo de las decisiones que ambos tomaran decidirÃa quién caerÃa primero.